Sibiu: la pequeña ciudad que superó a París

El sutil encanto de la „ciudad del cuento de hadas”

„Sibiu es probablemente una de las ciudades más bellas de Rumanía y uno de los destinos turísticos más buscados de Europa (…) Una combinación maravillosa entre la historia y el espíritu vibrante de una ciudad europea moderna (…) Un lugar para admirar en todas partes durante el año. Es sublime en primavera y verano, y simplemente mágico en Navidad, contando con una de las más bellas ferias navideñas de Europa”.

(citado del sitio web oficial: https://www.europeanbestdestinations.com/european-best-destinations-2021/)

¿Qué ciudad europea te gustaría visitar en cuanto se pueda volver a viajar de forma segura, después de la pandemia?”, fue la pregunta formulada a principios de este año por los editores del famoso sitio de viajes Best European Destinations a sus usuarios originarios de 190 países. El resultado de la encuesta sorprendió a muchos, pero no a la gente de Sibiu que sabe muy bien en qué tesoro de ciudad vive. ¡Su ciudad incluso degradó a París, ocupando el increíble quinto lugar!

Desde 2007, cuando fue declarada Capital Europea de la Cultura, la ciudad de las orillas del río Cibin se sitúa de manera habitual en las altas clasificaciones de destinaciones turísticas más codiciadas del mundo. Además, hace algunos años, los estadounidenses la consideraban la ciudad más romántica de la Tierra.

Su fama privilegiada despierta no solo admiración, sino también envidia, porque hay muchas ciudades en Rumania que han alcanzado estándares y bellezas comparables mientras tanto. Hay voces que afirma que su fama se debe a la casualidad, por haber sido la primera ciudad rumana „descubierta” después de la caída del Telón de Acero, pero la pequeña ciudad medieval al pie de los Cárpatos se mantiene imperturbable entre las primeras de Europa. Atrae especialmente a los visitantes extranjeros, quienes, como puede verse, juzgan con imparcialidad. Pero, ¿cómo se explica el éxito de Sibiu? ¿Cuál es su singularidad y a quién debe su magnetismo?

Más allá de las rutas turísticas clásicas, hay una ciudad medieval atravesada por túneles subterráneos secretos, que se comunican entre sí y se pierden en patios con puertas ocultas, desconocidas aún a los lugareños mismos. Sus entradas se pueden ver a veces, escondidas en los sótanos del centro urbano. Pero de eso hablaremos tal vez en una próxima ocasión …

Quedémonos al nivel del suelo, mirando debajo de la capa superficial. Cabe destacar el casco elogiado y frecuentado antiguo, sin el cual nada no podría realizarse. Con su ambiente romántico, de pueblo medieval, con empedradas calles estrechas, laberintos de escaleras y casas apiñadas, que parecen mirarnos con curiosidad a través de sus tragaluces con “cejas” ofrece la atmósfera de calma, que nos transporta lejos del tumulto acelerado de la vida moderna. Allí se bordan los meandros de una vida que parece tranquila, aunque no lo es.

Pero, ¿quiénes son los actores y qué obras se representan en este escenario? Propongo imaginar nuestra ciudad como un personaje vivo; de esta forma será más fácil entenderlo y sentirlo. ¿Qué tipo de personaje sería Sibiu? Si París se parece a una mujer elegante, Barcelona a un brillante pájaro multicolor y Roma a una joven romántica, Sibiu, sin duda, debería ser un juglar. Todas las cualidades que tiene este personaje medieval se encuentran de una forma u otra en el mapa y en el calendario de eventos de la ciudad. Porque, ante todo, Sibiu significa arte. Cualquier residente de Sibiu que creció rodeado de frases cómo: fondo plástico, exposición fotográfica, centro etnográfico, tienda de artesanía, La Casa de las Artes, el Pasaje de los Orfebres, museos sobre museos sabe de qué estoy hablando.

Ser juglar supone ser cantante y poeta, pero también un buen actor y bailarín. En Sibiu se celebra uno de los festivales de teatro más importantes del mundo, el tercero más grande de Europa. A principios de verano, toda la ciudad se convierte en un escenario al aire libre, poblado por actores de 73 países. Durante diez días hay 550 espectáculos, ¡qué locura y qué lujo! La realidad y la imaginación se entrelazan hasta tal punto que nadie se sorprende si ve un actor de fama mundial en la calle, o si se encuentra en una fila para pretzels calientes junto a, digamos, Isabelle Hupert. Los nombres de las Grandes Personalidades del teatro y el cine se alinean en Callejón de las Celebridades, a cada uno le corresponde una estrella dorada.

En junio de 2019, antes de que el Papa Francisco aterrizara en Sibiu, los jefes de los 27 estados europeos, encabezados por Angela Merkel y Manuel Macron, también se alinearon en la Gran Plaza de Sibiu para tomar fotografías grupales. Casi al mismo tiempo, yo marchaba de prisa hacía una sala, dónde el actor estadounidense Tim Robbins presenciaba un diálogo con el público. ¡Tim Robbins, Merkel y Macron, y el Mismísimo Papa, todos reunidos en Sibiu! ¿Qué más se puede esperar? ¿Quién más pretende que Sibiu sea una pequeña ciudad provincial?

¿Y dónde canta y baila nuestro juglar? Pues he aquí algunas ocasiones de primera mano: el conocido Festival de Jazz; la asamblea folclórica profesional Cindrelul-Junii Sibiului (el grupo de danza folclórica más antiguo de Rumanía y uno de los más antiguos de Europa, que realizó más de 40.000 actuaciones, obteniendo más de 100 premios nacionales y 60 premios internacionales); el Festival de Cine Documental ASTRA (uno de los más importantes de Europa) y el Festival Internacional de Danza Clásica y Contemporánea (con más de 200 participantes altamente calificados); la Filarmónica Estatal (continuación de una de las primeras escuelas de órgano europeas, desde el siglo XVI). En Sibiu concertaron Franz Liszt, Johan Strauss, Johannes Brahms, Joseph Joachim, Richard Strauss, Montserrat Caballé.

Seguro que balancear en una cuerda a alturas vertiginosas, por encima de las cabezas de los transeúntes, como lo hacía hace siglos el famoso artista de circo Strohschneider no es cosa de nuestro juglar, pero andar en bicicleta por todas las partes de la ciudad sí que puede, gracias a los 65 km de corredor bici que tiene a su disposición. A los populares eventos I´Velo Street Art Tour y Cycling Bikes se suman el gran Sibiu Cycling Tour y otras competiciones deportivas profesionales (Sibiu Rally, International Marathon, Alpha Basketball Tour, Kyokushin Open Karate Cup, el torneo de voleibol de playa Sibiu Sands, las carreras de esquí y mucho más). Pues si, también el deporte es una especie de arte diría nuestro juglar, obligado a moverse constantemente, por la naturaleza de su trabajo de artista viajero.

Ya sé que ser primero no es siempre lo que más cuenta, pero no puedo dejar de mencionar algunos estrenos nacionales realizados por Sibiu: el primer hospital (¡en 1292!), La primera escuela (1380), la primera farmacia (1494), la primera imprenta (1525), la primera fábrica de cerveza (1717), el primer edificio de teatro (1788), el primer puente de hierro fundido (Puente de las Mentiras, en 1859), el primer ómnibus eléctrico, el primer zoológico, el primer SPA (baño popular), la primera estación turística de montaña, el primer cohete a pasos del mundo (ya desde 1555), el primer museo (1718), el periódico más antiguo del sudeste de Europa (en 1853). En el siglo XVIII, Sibiu era la ciudad más oriental a la que se llevaban cartas por correo en Europa. Más tarde fue la tercera ciudad del Imperio Austro-Húngaro equipada con alumbrado público eléctrico. Hoy día Sibiu es la primera y única ciudad de Rumanía en recibir 3 estrellas Michelin, siendo su área geográfica Región Gastronómica Europea desde 2019.

Fundada en 1190 por colonos alemanes en el sitio de un antiguo campamento romano llamado Cedonia, después de cambiar su nombre en el latín Cibinium, la ciudad de Hermannstadt, hoy Sibiu, fue puramente alemana hasta el año 1781, cuándo se permitió el asentamiento de rumanos y húngaros. Los colonos trajeron consigo la experiencia y el conocimiento de varias profesiones, desarrollando en continuación un comercio que llevó la fama de la ciudad en los lugares más remotos del mundo. Hoy, sin las piezas electrónicas y los neumáticos fabricados en Sibiu, muchos coches no podrían moverse y sin y las tejas fabricadas en Sibiu, muchas casas no tendrían techo. Productos lácteos, panaderías y embutidos, que a veces llevan nombres famosos, están fabricados allí. Incluso los extravagantes bolsos de lujo de la marca LUPO Barcelona se fabrican en Sibiu.

Pero, ¿qué hace el residente común de Sibiu cuando quiere relajarse? Lo que es para el sevillano la Cartuja, para el vienés la Isla del Danubio, para el catalán la Sierra de Montserrat, para el sibiano es la arboleda llamada Dumbrava Sibiului. Allí recarga sus pilas y, si tiene tiempo suficiente, corre hacia el icónico pueblo de Rășinari o por los pueblos de pastores de la zona, en los cuales la tradición y el entorno natural emanan profundidades espirituales que nos anclan, conectándonos con la esencia del alma rumana en todo su esplendor.

El museo al aire libre ASTRA, con casas originales trasladadas y reconstruidas desde aldeas rumanas situadas en todas las provincias prueban una vez más el ingenio del pueblo rumano. Generosamente alojado en una gran superficie, con bosques y prados, ofrece no solo la oportunidad de echar un vistazo al pasado, sino también al futuro (recomendado a los que buscan ideas para el desarrollo sostenible: allí se puede ver cómo hacer casi cualquier producto, sin usar electricidad o gasolina). El museo de locomotoras de vapor, visitado especialmente por los extranjeros, también es muestra de acontecimientos similares. ¿Qué más queréis, alma y mente sedientas?

Caminante, si llegas a Sibiu, siéntate un momento en una de las terrazas de la zona peatonal central, llamada Corso por los habitantes, y mira al payaso que anima a los transeúntes inflando pompas de jabón y pelotas. Tal vez sentirás la flecha de una pequeña revelación, como la sintió el escritor sibiano Paul Goma cuando afirmó: „en el Corso, el tiempo se vuelve en un fuelle de acordeón”.

Un material realizado y editado por Gabriela Căluțiu Sonnenberg

Foto: benvoyagedonc.com/, juniisibiului.ro/