Kasandra Kalmann Năsăudean: España y Rumania en mi corazón…

Muchos desconocen la Rumania comunista en la que los estudiantes extranjeros se graduaban en distintas universidades del país. Es esta Rumania, anterior a la Revolución del 89, la que pudo llegar a alcanzar una gran importancia, a pesar de haber sido ignorada después de este año. La mayoría de aquellos estudiantes ocupan ahora puestos como altos cargos en sus respectivos países de origen y pueden transmitir una buena imagen de Rumania. Periodistas, rectores de universidades, ministros o parlamentarios, empresarios, médicos o alcaldes – personas aún atadas espiritualmente con el país en el que pasaron periodos importantes de su juventud o donde su vida ha cambiado al casarse con parejas rumanas. Es de este país desconocido quien forma también parte Alejandro Villalante.

Kasandra Kalmann Năsăudean: Sé que tiene una conexión especial con Rumania, una relación que empezó hace unos 50 años. Sería muy interesante saber cómo y por qué motivo se fue a un país comunista.

Alejandro Villalante: Llegué a Rumania en al año 1964 y fue entonces cuando comenzó mi relación con Rumania, que se convirtió en mi segundo país. España y Rumania son parte de mi alma y hoy día tengo más amigos rumanos que españoles. He vivido en Rumania durante 14 años. Desde los 21 hasta los 35. La mejor época de mi vida la pasé en este país. En Santander, la ciudad donde nací, acabé mi primera carrera, en aquel entonces Escuela Profesional de Comercio de Santander, actualmente la Facultad de Ciencias Económicas. Luego realicé el servicio militar obligatorio, y después me fui a París, donde me matriculé en la Facultad de Ciencias Económicas. Antes de mi primer curso allí, estuve aprendiendo francés durante un año. En el segundo curso, cuatro de los estudiantes con mejores notas recibieron becas de estudio en otros países. Yo fui uno de ellos. Inicialmente tuve la intención de elegir Checoslovaquia, pero luego opté por Rumania, un país de Europa del Este que en aquel entonces tenía mucho prestigio por sus universidades. A pesar de ser un estado comunista, y de que mi familia y amigos se escandalizaran por mi elección, insistí en irme allí. Y así llegué a ser uno de los estudiantes extranjeros de la Facultad de Comercio Exterior de Bucarest.

K.K.N.: ¿Qué recuerdos tiene de esa época, de los años vividos en Rumania?

A.V.: Aunque reinaba el comunismo, los estudiantes extranjeros tenían ciertos privilegios, así que pude beneficiarme de una plaza en un internado para los estudiantes de Bucarest, donde las comodidades eran bastante buenas para esa época, así como de una plaza en el comedor. Yo fui el primer español que la mayoría de mis compañeros de universidad, y no solamente ellos, conocieron en su vida. Tengo muchísimos recuerdos agradables de aquellos tiempos. En Bucarest pasé el periodo más bonito y más importante de mi juventud.

K.K.N.: ¿Tenía amigos? ¿Cómo era la vida de un estudiante extranjero en un país comunista?

A.V.: Mircea Lucescu (N.T.: ex-futbolista rumano y actual entrenador de fútbol), por ejemplo, fue mi compañero de clase y uno de mis mejores amigos. Fui yo quien le enseñó las primeras palabras en español. Otro compañero a quien recuerdo muy bien es Dan Voiculescu (N.T.: político rumano, fondador del Partido Conservador y ex senador), que era más reservado, pero un buen estudiante. Nombraría también al hijo de Bodnaras (N.T.: Emil Bodnaras, líder comunista rumano) o al sobrino de Chivu Stoica (N.T.: político rumano y uno de los destacados líderes del Partido Comunista Rumano, así como primer ministro y presidente de la República Socialista de Rumanía entre los años 1965 y 1967), gente muy importante en aquel entonces. Con algunos aún estoy en contacto, pero hay otros a los que no he vuelto a ver porque se han ido de Rumania. Tengo muchos recuerdos de esa época porque fueron los mejores años de mi vida. Fuera de la universidad conocí muchos rumanos de Bucarest, gente con la que aún tengo amistad. Entre ellos, Dan Spataru (N.T.: 1939-2004, famoso cantante rumano), Dumitru Furdui (N.T.: 1936-1998, famoso actor rumano), Ion Dichiseanu (N.T.: actor rumano), que tuvo un romance con Sarita Montiel, la famosa actriz española. Durante los tres-cuatro meses en los que Sara estuvo en Rumania, les acompañé a todas partes. Luego está mi gran amigo Alexandru Arsinel (N.T.: actor rumano muy famoso) a quien vi en Madrid el año pasado con motivo de una de sus actuaciones. Nosotros, los estudiantes extranjeros, éramos pocos y nos conocía todo el campus universitario. También por ser buenos y locos (N.T.: Juego de palabras en rumano no reflejado en español). Éramos jóvenes y nos gustaba ir a las fiestas de la Casa de la Armada, a un buen restaurante como Lido o Athenee Palace para divertirnos. Éramos jovenes y tan guapos en nuestro interior…

K.K.N.: Vi algunos reportajes realizados por la televisión española sobre las comunidades de rumanos en España de los que se sacaba la conclusión de que los rumanos ya no gozan del mismo aprecio que antes. ¿Qué opina Vd. en este sentido?

A.V.: Por lo general,los rumanos son muy trabajadores, su trabajo es de calidad, son serios y tienen fe. Educan bien a sus hijos y cuidan de los familiares que se han quedado en su país, pero, como lo sabemos todos, también hay rumanos que hacen cosas malas en España y por culpa de éstos sufre todo el mundo. Es normal que los españoles reaccionen negativamente frente a su comportamiento. Yo conozco una serie de rumanos que viven en la Comunidad de Madrid. Son serios y no molestan. Los españoles reaccionan en función de los acontecimientos. Por ejemplo, cuando encontraron muerto a Gabriel Vidrascu (N.T.: el niño rumano de 12 años hallado ahogado en Vicálvaro el pasado mes de septiembre), todo el mundo se vio afectado y la gente se mostró molesta e impresionada por la tragedia como si de uno de sus hijos se tratara, como si fuera un niño español. También hay otro aspecto a tener en cuenta: el hecho de que la mass-media rumana publique exclusivamente noticias sobre robos, violaciones, crímenes realizados por los rumanos… y esto sí es un factor que influye negativamente a los españoles. Es verdad, solo algunos cometen estas atrocidades, pero si vosotros publicáis constantemente casos de este tipo y no promovéis a las personas que han de ser conocidas por la sociedad, los intelectuales con carácter y educación, eso no está bien. No solo yo, hay muchos españoles que tienen amigos rumanos. En toda España. Y doy fe de que la mayoría de los rumanos son gente de muy buena calidad.

FOTO: Alejandro Villalante

Durante la entrevista, escuché fascinada y con mucho interés su historia. Le miré muchas veces a los ojos brillantes que de vez en cuando lloraban… Recordaba con mucho cariño la Avenida de Magheru, con sus tiendas de lujo, los cines, los parques de Cismigiu, de la Libertad y de Herastrau, con su flora exuberante; la Ópera Rumana, el Arco del Triunfo, la Plaza de la Unión, el Lago Snagov. Todo esto se le quedó grabado en la mente y en el corazón a Alejandro. Alejandro Villalante recibe a diario decenas de mensajes de sus grandes amigos de Rumania y de los rumanos afincados en distintos rincones del mundo. Alejandro tiene buen dominio del ordenador y lo usa como puente con sus amigos de Rumania y de otros meridianos. Conoce muchos rumanos residentes en España con los que tiene una estrecha relación de amistad. Asimismo, participa en distintos eventos organizados por la comunidad rumana, siendo muy conocido por el colectivo del Instituto Cultural Rumano o de la Embajada Rumana de Madrid. Los ciudadanos españoles que tienen negocios en Rumania acuden con mucha confianza a Alejandro en busca de consejos e información.

Un material realizado y editado por Kasandra Kalmann Năsăudean

Traducción: Ana-Maria Marinescu

Corrección: José Miguel Martín Yubero