El Día del Ejército Rumano en Madrid – entre la dignidad de la tradición y la solidaridad estratégica

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El 23 de octubre, en la Residencia Militar Alcázar de Madrid, se celebró el Día del Ejército Rumano en un acto sobrio, pero cargado de simbolismo. Más allá de los discursos diplomáticos y del protocolo, el evento puso de relieve una idea esencial: la fuerza de una nación no se mide solo por su armamento, sino por el honor de quienes la sirven.

En un contexto geopolítico inestable, con una guerra a las puertas de Europa y un mundo occidental puesto a prueba por el populismo, la desinformación y la inseguridad energética, Rumanía sigue transmitiendo un mensaje de equilibrio. El Ejército permanece como una de las pocas instituciones en las que los rumanos aún confían de verdad: un referente de seriedad y dignidad en una sociedad con frecuencia dominada por la improvisación.

El discurso de la encargada de negocios de la Embajada de Rumanía en el Reino de España, Raluca Mihăilă, destacó precisamente esta dimensión moral de la defensa: la lealtad y el valor de los militares rumanos que, desde Afganistán hasta el Mar Negro, confirman el papel de Rumanía como proveedor activo de seguridad. En una Europa tensionada por ambigüedades estratégicas, Rumanía y España refuerzan una cooperación que va más allá de los ejercicios militares: un verdadero pacto de valores democráticos, de respeto a la ley y a la libertad.

El coronel George-Fănel Bordei, nuevo agregado de defensa de Rumanía en Madrid, recordó que la defensa del flanco oriental de la OTAN no es solo una obligación militar, sino también una responsabilidad cívica hacia el futuro. La cooperación hispano-rumana en materia de defensa ilustra, en realidad, lo que significa una alianza madura: respeto mutuo, continuidad y confianza.

El Día del Ejército Rumano no pertenece únicamente a quienes visten uniforme. Es, en un sentido profundo, una jornada de conciencia nacional. El 25 de octubre de 1944, las tropas rumanas liberaron las últimas localidades del noroeste de Transilvania, poniendo fin a un período de ocupación y humillación. Hoy, casi ocho décadas después, esa misma fecha nos recuerda que la libertad no se hereda: se defiende, se cultiva y se merece.

En un mundo que habla cada vez más de paz, pero invierte cada vez más en armas, Rumanía sigue siendo un ejemplo de equilibrio: miembro de la OTAN y de la Unión Europea, pero sin perder la sensibilidad hacia su propia historia. La presencia en Madrid de diplomáticos y oficiales rumanos demuestra que pertenecer a una alianza no significa sumisión, sino colaboración, una lección que deberían entender también quienes confunden el patriotismo con el populismo.

Frente a los desafíos globales, Rumanía necesita no solo tanques y aviones, sino también carácter. Personas que, como las homenajeadas en Madrid, lleven el uniforme con modestia y con el orgullo de una tradición ininterrumpida: la de defender aquello que no se negocia, la dignidad nacional.

Redacción de Occidentul Românesc
El periódico de los rumanos en Occidente, con prioridad en la Península Ibérica
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