Peñón de Ifach … „es nuestra roca”

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Tras los pasos de Hemingway

Hay muchas cosas que nos recuerdan a España. Desde el baile flamenco, las corridas de toros, los mimos culinarios como la paella o sangría , la música latina y la de ópera , las pinturas de Pablo Picasso y Salvador Dalí , edificios tan emblemáticos como la Iglesia Sagrada Familia de Barcelona o el Museo Guggenheim de Bilbao.

Hablando de platos tradicionales, los valencianos estarán orgullosos de su paella, un sabroso plato de arroz con pollo, conejo o marisco. Dicen que el escritor estadounidense Ernest Hemingway comió por la primera vez paella en esta zona, enamorándose irremediablemente tanto de la región como del exquisito plato a base de  arroz, que va muy bien acompañado de una cerveza bien fría o de un buen vino.

Peñón de Ifach – CalpePuerto y ciudad, Calpe es un oasis de la región turística más popular de Costa Blanca. Un enclave privilegiado situado cerca de las tranquilas aguas del Mediterráneo, donde la belleza de la naturaleza, la gastronomía, la cultura, el mar y las montañas son parte la vida cotidiana de los lugareños.Debido a esta fascinante mezcla de museos, pintorescas calles, mercados, bares, restaurantes y terrazas, el casco antiguo atrae cada vez más turistas. El distrito municipal se extiende a lo largo de una cala, cuyo extremo nórdico está marcado por el impresionante Peñón de Ifach, un elemento de resistencia de la Costa Blanca.Fue nombrado parque natural en 1987, ofreciendo refugio a numerosas especies raras de plantas. El Peñón de Ifach, cuya altura es de 332 metros, encuentra el mar en el punto llamado Carallot y  separa la costa de Calpe en dos grandes bahías donde los amantes de los deportes acuáticos tienen todas las facilidades para la práctica de ellos.Las posibilidades de ocio que ofrece Calpe son innumerables: desde paseos por la playa o darse un baño hasta deportes acuáticos (buceo, esquí acuático, windsurf) o viajes en barco hasta la Isla de Benidorm. No hay que olvidar los días de fiesta específicos de la zona y la gastronomía cuyos protagonistas son el pescado y el arroz.

Rumanos en Calpe

Un municipio que cuenta con casi 30.000 habitantes, de los cuales más de 60% son residentes extranjeros. Preguntado por un periodista en una entrevista de nuestra publicación, sobre donde situaría Calpe como destino turístico en la Comunidad Valenciana o en España, el alcalde César Sánchez Pérez dijo: “Yo creo que, con razón, somos un lugar único en el mundo. En primer lugar porque tenemos este extraordinario Peñón, tenemos los recursos naturales, las salinas, la cumbre de Oltá, el propio peñón.Debido a nuestra historia, de ser el primer pueblo mencionado como localidad turística en el Mediterráneo. Desde el siglo IVº, los romanos visitaban lo que llamamos los Baños de la Reina y allí construyeron la primera casa y se convirtieron en los primeros turistas. Los habitantes de Calpe son amables y muy hospitalarios, debido a su apertura hacia el mundo. Podemos decir que en Calpe conviven cerca de 107 nacionalidades. La ciudad tiene una superficie de 23 km2, detalle que es muy importante, porque no hay otro lugar en el mundo tan pequeño con tanta diversidad de lugareños. En las ciudades más grandes, sí, pero en un área de 23 km2, no. Pienso que somos una referencia en el mapa de la Costa Blanca, cuyo reconocimiento es tanto nacional como internacional. Tenemos capacidad de alojamiento, playas y un conjunto de cosas que convierten nuestra ciudad un destino de alta gama”.

„¡Hemos llegado a nuestra piedra!”

La base de la historia de la emigración de la familia Mohanu es la misma  que la de los millones de rumanos que emigraron tras la “revolución” de 1989, vivir en un país civilizado, donde el respeto de la clase política y del funcionariado hacia la ciudadanía es prioritario, en países donde las leyes se respetan sin más comentarios, donde, si demuestras seriedad, profesionalidad, honestidad y responsabilidad puedes conseguir alcanzar el éxito, donde el soborno, el nepotismo, la inmoralidad de los políticos y el robo del dinero público no existe, o si surge en aislados casos, el efecto de las leyes es catastrófico. El primer paso hacia la tierra llamada por los árabes el paraíso sobre la tierra, lo dio Marius Mihail Mohanu en la primavera del 2001. Invitado a pasar unos meses por un amigo asentado en Calpe, Marius ni siquiera soñaba con ser uno de los residentes rumanos de esta zona que montará un negocio familiar, junto a su esposa, Florina.Como cualquier inmigrante, Marius atraviesa las más que conocidas etapas de la inmigración. Dese la salida a España, con un visado y con trabajos por breves periodos de tiempo, la añoranza y la inquietud por los que se quedaron en Rumania, hasta la obtención del permiso de residencia, al ganarse la confianza y el respeto de sus empleadores, por la calidad de sus labores. El 2002 ha sido el año de reunificación de la familia, cuando llegaron a España su esposa y sus dos hijas, con edades de seis años y de seis meses, respectivamente.Han sido duros años de trabajo, de integración y de acomodación en una sociedad saludable, progresando cada año y dejando atrás el pasado, la mentalidad comunista y la falta de respeto hacia sus ciudadanos, de un país mundialmente reconocido por la corrupción.Tras muchos esfuerzos, con mucha voluntad, ardor, audacia, fe y trabajo de calidad los Mohanu se integran exitosamente en la sociedad española, acumulando capital y experiencia en negocios de la rama de alimentación publica de Calpe.A pesar de que se iban de vacaciones a Rumania todos los años, en el 2005 decidieron tomar una decisión sobre su futuro y el de sus hijas. Este momento se debe a la hija pequeña que, al regresar de Rumania, bajando la carretera montañosa que une Benissa y Calpe, se pone a llorar de felicidad, al  reconocer el Peñón de Ifach.Aunque tenía solo unos añitos, la felicidad de volver a ver aquel que lo daba por perdido para siempre, le hizo soltar: “¡Hemos llegado a nuestra piedra!”. Este momento único les hizo determinar a los Mohanu tomar la decisión, ¿España o Rumania?

Restaurante “Drácula”, de Calpe – entre leyenda y calidad

En medio de decenas de restaurantes, distribuidas a lo largo de las playas de Calpe, reina desde hace diez años, el restaurante “Drácula”, ubicado entre el Peñón de Ifach, la playa Cantal Roig y el puerto.En una zona atractiva, rebosantes de turistas de todos los rincones del mundo, donde se puede disfruta de un almuerzo, comida o cena, desde el amanecer hasta la puesta del sol, en un decorado legendario que fascina a todos sus visitantes, los Mohanu, Florina y Marius consiguen combinar la comida tradicional rumana con los más exquisitos platos internacionales. El secreto del éxito de su negocio se debe a la ubicación, que es crucial y desempeña un muy importante papel.Desde aquel momento ya han pasado los años. Las hijas han crecido, la mayor estudia psicología en una universidad valenciana y la pequeña, la que, en aquel memorable verano,  cambió los destinos de esta familia,  se gradúa en el colegio público, siendo una de los mejores alumnos.El restaurante „Dracula”, creación de Florina y Marius Mohanu, es uno de los primeros restaurantes rumanos abiertos en la Comunidad Valenciana. Si en un principio, la característica del local eran los platos tradicionales de Rumania, donde los rumanos de Calpe podían comer “como en su casa” (siendo la clientela más numerosa), en la actualidad prioritarios son los platos españoles e internacionales, porque la mayoría de los clientes son británicos, alemanes, españoles u holandeses, quedando la población rumana como cliente habitual los fines de semana o en los eventos tradicionales: bodas, bautizos, cumpleaños, etc.El equipo del Restaurante Drácula lo forma gente con experiencia en el sector, familiares  de confianza que vinieron de Rumania, una joven de Irán, que habla el idioma rumano y obviamente Florina y Marius, quien trabajan codo a codo  con todos los demás.Al preguntarle cuales eran los puntos fuertes de su negocio, Florina contesta: “Me gusta creer que conseguimos ofrecer el servicio de calidad. Intento explicar a mis compañeros que aparte de las ventajas evidentes de las que disponemos (ubicación, el ambiente tradicional, la calidad excepcional de los ingredientes) solamente la calidad de los servicios harán la diferencia. Se te considera un buen restaurante si consigues mantenerte constante. Debes ofrecer al cliente el mismo servicio, el mismo plato, independientemente del tiempo que pasa. El Restaurante Drácula tiene un público firme, gente con una educación gastronómica. No puedes ir a un  restaurante gastronómico y quedarte con una buena impresión, si hasta el momento no has invertido en tu educación. La gente debe comprender que igual que aprender a comportarse, o aprender apreciar una casa bonita, o un buen coche, así puede aprender a valorar un buen plato. Por eso es imprescindible desear educarse en gastronomía.”

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El Restaurante Drácula, de Calpe, es un rincón de leyenda rumana, un oasis de color dentro del turismo de España, un lugar  donde siempre quieres volver. Un lugar donde puedes disfrutar plenamente de una excelente comida o cena, de un amanecer o de un atardecer, en compañía de la familia o de amigos de cualquier otra nacionalidad.Y todo esto, porque el equipo dirigido por Florina y Marius Mohaniu ha sabido reunir las tradiciones y las costumbres rumanas con las de otros pueblos.

Restaurante Drácula – premios y distinciones culinarias·

2012 – Concurso gastronómico Calpe – 40 restaurantesDe los platos rumanos, las sarmale reciben el IIIer premio;·

2015 – Concurso gastronómico Calpe – 38 restaurantesDe los platos rumanos, el gulas reciben el IIIer premio;·         2007 hasta la actualidad: organiza el 1 de Diciembre – El Día Nacional de Rumania, para la comunidad rumana de Calpe.

Material realizado por Kasandra Kalmann Nasaudean

Traducción: M. Apostol – Benidorm/España

Nota del Editor:Florina y Marius Mihail Mohanu han sido nominados para la Campaña Gala de Excelencia, que se celebrará en el mes noviembre de este año en un lugar exótico de Costa Blanca / España.

 

 

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