Así nos ven…

Los rumanos ortodoxos celebraron el mes pasado las Fiestas pascuales. La celebración de la misa ortodoxa se ha convertido en una tradición en varios municipios de la Comunidad de Madrid y de España. Muchos españoles están ya acostumbrados, otros descubren por la primera vez el encanto de la misma…

La Pascua rumana…
Venían con sus teas encendidas… Luz y silencio en la tiniebla de la noche. Yo marchaba, ellos venían como fantasmas de lo antiguo… ellos venían creyendo y yo, el desconfiado, me encandilé y seguí su curso, como el salmón remontando su carrera, hacia el origen, atrapado en espectáculo…
Las cantos de otro tiempo dibujaban, en el templo improvisado, las facciones de la lengua más hermosa (en mi opinión) de la atávica Europa. Chapoteo y batir, tañer y resonar de las palabras.
Se supone que yo había salido de fiesta y que cualquiera en mi lugar debería haberse sumado al acontecer de los pubs españoles… pero esperé largo tiempo a los pies de la marea de sonido y de ser, dejando, tan solo, lamer a las olas mis pies, purificándome algo, pero siempre entre dos mundos, siempre sin pertenecer a nada, conociendo imposible mi retorno y difícil un „progreso”.
Aunque solo, sé que he sido alguna vez de la Dacia… y desde mi particular puesto comprendí que, aunque solo, los bosques de Eminescu algún día me verán…
Aunque solo sin esperanza y sin Penélope.

Post-Scriptum: Mulţumesc mult a los rumanos por verter ríos de tradición a las callejuelas cansadas de Occidente y de mi corazón que son lo mismo.

Javier Helgueta Manso
(Filólogo)